sábado, 12 de octubre de 2013
Mi vestido blanco ondea con este viento cristalino. Me he calzado una mirada sombría pero, aun así, me acerco al borde de la verja buscando con mirada soñadora mis ángeles dormidos. Hace frío y me abrazo en el universo. Lágrimas de soledad comienzan a derramar mis pinturas preferidas. Alcanzo con determinación la barandilla y la agarro con fuerza, incluso hasta el punto de hacer sangrar mis uñas rojizas. Esto será lo único que podrá aferrarme a la vida. Mi mirada queda atrapada entre las miles de luces de los vehículos que no tocan, no observan, no sienten....
Sonrío con dulzura al darme cuenta de que lo único en lo que podré ser perfecta, será en la brillante destrucción de mi misma.
Levanto una pierna con torpeza y cruzo la valla fría. Me siento en el borde de mi incomprensión descolorida. De pronto, todo se vuelve muy frágil. Siento que mi corazón late con fuerza. Siento amor, sufrimiento y valentía, fusionado en unos latidos sin nombre. Parece que lo único que me hace sentir viva es mi propia muerte.
Cierro los ojos. Esto es perfecto. Al fin. Me balanceo un poco, pero evito mirar al suelo. Soy un ángel que necesita volver al cielo para no sentirse desahuciada de sus sentimientos. Te echaré de menos siempre. Recuerda que nunca abandonaré tu corazón.
Mi imagino a mí misma, con mi bello vestido, mi mirada vacía, una piel perfecta, mi pelo negro brillando por la luz de las estrellas... Será una muerte perfecta. Al fin río, en esta oscuridad enclaustrada. Ya estoy preparada. Suelto la barandilla y por fin vuelo hacia la libertad de mí misma. No os preocupéis. Alcanzaré la felicidad eterna y me escabulliré entre vuestros sueños, volviéndome una indefinida belleza eterna que os venderá la puerta de una felicidad sombría.
Porque a esto estaba destinada, y ya nada podrá anteponerse entre mis pensamientos y el adictivo secretismo de unas lágrimas frías. Os dedico mis últimos latidos. Adiós. Para siempre marcados en mis sueños ardientes de perversa inocencia.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Arrastro mis pesados sentimientos por el mundo de los deseos muertos. Susurras mi nombre y te quedas observándome. Siento cómo tus palabras ahuecadas hacen eco en mi corazón. Nada es real, nada es fantasía. Hemos evaporado nuestro futuro sobre el cristal de la indiferencia y ahora ninguna recuerda lo que es la felicidad. Amo tus defectos en un mundo en el que anhelas la perfección.
Perfumo mi mente con pensamientos plagiados, tratando hacer más confortable esta soledad en la que me aposento. Tan solo me regalas un latido cuando la libertad comienza a coserme las alas con dolor. El silencio se ha convertido en tu arma favorita y no dudas en levantarla para recuperar un poco de tu demencia, pero nunca llegas a disparar, porque sabes que te salpicará de terror.
Yo soy quien revela tus pesadillas en lo vídeos de tu memoria, y no permito que ardas tu inocencia. Me odias porque te quiero, y sin embargo, quieres que te odie. Siento que soy el veneno de tu conciencia, la asesina de tu melancolía. Me recorre un escalofrío al darme cuenta de la cantidad de veces que recordaré esta efímera escena.
Nuestros ardientes recuerdos se pierden y ninguna dice nada. Sé que te estás adentrando en una terrible guerra sin ser consciente de que tu único adversario eres tú misma. Nada puedo hacer para salvarte de tus cenizas. Punto muerto. Nadie que corrobora tus inocentes mentira. Nada que planifique mis pensamientos suicidas. Tan solo necesitas recordar y no arrancar tus pesadillas.
Abre las latas de embusteras locuras y emborraché monos yo para no sentirme vacía y tú para seguir jugando con tus personajes divididos. Nunca seré tuya, pero tú tampoco serás nunca mía. No digo nada. Soy consciente de que cualquier pregunta destrozará esta atormentadora armonía. ¿Quieres continuar? Dime cual es mi guión y personaje, para que pueda quemarla viva y hacerte despertar de esta mentira.
NADA ES COMPARABLE A TU SONRISA:)
Ni la torre Eiffel, ni los besos bajo la lluvia, los días a 23 grados tampoco, ni los atardeceres, y mucho menos los amaneceres, ni los parisinos, ni los italianos, ni las piruletas de corazón, ni el Empire State, ni la sonrisa de George Clooney, ni los ojos de Zac Efron, ni la banda sonora de titanic, ni el olor a fresa, ni el Ron 43 con coca-cola, ni los buenos días por la mañana, ni las canciones que recuerdan algo único, ni el número 02, ni los esmaltes de uña, ni el chocolate. Tampoco los te quieros correspondidos, ni las sonrisas, ni los tulipanes rojos, ni los 14 de febrero, ni los reencuentros, ni los besos, ni las estrellas fugaces.
Creo que ya queda demostrado que no hay nada que se compare a ti, y mucho menos a tú sonrisa...
Creo que ya queda demostrado que no hay nada que se compare a ti, y mucho menos a tú sonrisa...

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